miércoles, 3 de marzo de 2010

:el horror!


La verdad, como la belleza, dura un instante.

Por eso la moda cambia cada temporada. Por eso la publicidad se queda obsoleta tan rápido.

En un breve lapso de tiempo, todo se convierte en mentira, todo se convierte en horror.

(El horror, por si alguien tiene alguna duda, es una cuestión estética, no ética).

Como si la realidad sufriera un complejo edípico, se ve impelido a matar a su padre cada X meses para sustituirlo y convertirse a su vez en víctima propiciatoria.

Lo nuevo sepulta a lo antiguo.

Dashiel Hammett escribió: “Prefiero mentirle a que crea que le miento”. Sin embargo, a nosotros nos mienten continuamente, sólo cambiando la superficie de la mentira para hacerla novedosa, es decir, para hacerla pasar por verdadera. En la proposición de Hammett había una implicación ética; la realidad, ya lo hemos dicho, sólo maneja valores estéticos. Toman el dinero y corren.

La publicidad, la moda, la cultura popular… realizan una panorámica sobre la realidad circundante.

Frente al panorama de 360º, acotan una pequeña parcela, un fragmento no hollado recientemente.

Eso se convierte en verdadero, o al menos en verosímil.

Eso es hermoso.

Lo que queda fuera de plano es el horror.

En este carrusel, en este esquema cíclico de “verdad-mentira-verdad”, “belleza-horror-belleza”, o si ustedes lo prefieren “in-out-in”, la única redención posible es el revival.

Como las putas, que si llegan a cierta venerable edad se vuelven dignas, las antiguas mentiras pueden convertirse en verdades. O al menos en tradiciones.

Los antiguos horrores pueden volverse hermosos. O al menos kitsch.