:espantajería

lunes, 15 de enero de 2018

:repaso al 2017: cine

No ha sido un año espectacular cinematográficamente hablando, para mi gusto. Afortunadamente, no hay que vivir en la ola del presente, y la historia del cine está ahí, bla bla bla. Pero vamos con el ranking de lo que más me ha gustado de este año pasado (más alguna cosita del 2016 que no se estrenó hasta el 2017). El pelotón del 10 al 4, y después, sí, el pódium de los tres medallistas.

-Bamui Haebyunaeseo Honja (2017) Hong Sang-soo. Sigue en plena racha Sang-soo, añadiendo metraje a una obra que parece una película eterna, que nos va entregando por capítulos. Otra maravilla, incrustando en la ficción partes de su vida, como no podía ser de otra forma debido a su modus operandi de ir escribiendo el guión del día al levantarse cada mañana, antes de ir al set de rodaje, mientras los demás desayunamos y miramos el facebook.


-Fe de etarras (2017) Borja Cobeaga. Me he reído bastante con esta película, con una premisa muy buena y un desarrollo sin estridencias, de perfil medio, pero tampoco con descalabros. Todo muy bien, todo correcto, no se me ocurre ninguna pega.
-Thelma (2017) Joachim Trier. El Trier se mete en pantanos fantásticos (con una carga metafórica evidente y poderosa, pero fantástica) y sale muy airoso, aún más, sale victorioso, con una película febril y concreta. Muy bien interpretada, además.


-Colossal (2016) Nacho Vigalondo. Otro, Vigalondo, que se marca una metáfora fantástica para explicar lo más miserable, y tiene la facultad y el talento para que una premisa tan potente (e inverosímil) se mantenga ahí durante hora y media, sin caerse de la mesa, bien erecta y juguetona.
-La región salvaje (2016) Amat Escalante. Si a Lovecraft le hubiese interesado el sexo, y fuese un director de cine actual mexicano, podría haber rodado algo así.
-Madre! (2017) Darren Aronofsky. Mira que el tipo este me carga, pero esta película le ha salido tan desmesurada, tan absurda, tan evidente, tan subrayada, que me lo he pasado teta. No tengo muy claro si es una comedia involuntaria o no, pero me he reído mucho. No quiero resultar cínico: la he disfrutado.
-Okja (2017) Joon-ho Bong. Sobre el papel esta película no tendría que interesarme, pero por el currículum del director le eché un vistazo y, oh sorpresa, peliculón. Nada melifluo ni complaciente, nada maniqueo ni panfletario, no es un ghibli de serie B en carne y hueso. Muy buena.

Y el pódium, los ganadores, los elegidos, los afortunados que pasarán a la historia de este humilde blog…


3- Lady Macbeth (2016) William Oldroyd. Primer largo del amigo Oldroyd, y menudo primer largo. Puesta en escena elegante y concisa, sin aspavientos, sin veleidades de primerizo. Al grano. Y aquí hay mucho grano. A pesar de tener base literaria no peca de verbalizar el drama, y los silencios y el encuadre de la cámara le bastan al director para transmitir todo el desasosiego y claustrofobia de esta mujer del siglo XIX.


2- Brawl in Cell Block 99 (2017) S. Craig Zahler. Ya en Bone Tomahawk se intuía que en Zahler había madera de gran narrador, de cineasta, pero me alegra confirmar con este segundo largo, que esa intuición no era errónea. Aquí se marca otra película larga y agónica, otra tortura visual en la que el protagonista (aquí más individual y concentrado que en Tomahawk) sufre lo indecible, y nosotros con él. Sádica, seca, frontal, dura… La película parece ir descendiendo capas de infierno hasta un final hiperbólico, casi insoportable. Si no ha quedado claro por lo dicho, la disfruté como un marrano.


1- A Ghost Story (2017) David Lowery. Película que ha polarizado las opiniones, como toda obra importante. Y como toda obra importante ha creado su propia gramática, su propia estructura, su propia poética y su propia forma para contar lo que, como todo, ya se ha contado mil veces. Hipnótica y maravillosa rareza, concita en su recuadro achaflanado el dolor y el terror, la belleza y la extrañeza de la vida, a pesar de estar protagonizada por un muerto, por una sábana con dos agujeros.


No están entre los diez, pero me han gustado:


Suntan (2016) Angyris Papadimitropoulos, otra patada en las partes blandas desde Grecia; La fille inconnue (2016) Jean-Pierre y Luc Dardenne, siguen los belgas en buena forma; One More Time With Feeling (2016) Andrew Dominik, o el elefante en la habitación de Nick Cave; Personal Shopper (2016) Olivier Assayas, una historia de fantasmas por watsapp; O Ornitólogo (2016) Joao Pedro Rodrigues, nos mete en unos meandros de los que es difícil salir una vez se han ollado; Silencio (2016) Martin Scorsese, otra clase magistral del maestro; Better Watch Out (2016) Chris Peckover, divertido y elegante, futuro clásico de noches de terror para todos los públicos; The Little Hours (2017) Jeff Baena, comedia con monjas y brujas, qué más añadir; The Meyerowitz Stories (2017) Noah Baumbach, movidas de neoyorquinos; Brigsby Bear (2017) Dave McCary, como Room más El show de Truman; Good Times (2017) Ben Safdie, Joshua Safdie, un título anodino para una película nada anodina; Creep 2 (2017) Patrick Brice, si te gustó la primera, supongo que te gustará la segunda, como a mí; Wind River (2017) Taylor Sheridan, un thriller clasicorro pero bien, muy bien; The Killing of a Sacred Deer (2017) Yorgos Lanthimos, un poco en cuesta abajo, pero al menos la primera hora a mí me descolocó; The Trip to Spain (2017) Michael Winterbottom, que cada vez que se junta con Steve Coogan y Rob Brydon me recuerda la alegría de vivir.

viernes, 20 de enero de 2017

:repaso al 2016: cómics


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Y ahora toca repaso a los cómics que más he disfrutado el pasado 2016. Como siempre, pelotón del 10 al 4, más mi top-3 particular e intransferible.
-Hail Satan (2016)/Melancolía (2016) Simon Hanselmann: este año dos (¡2!) tomos con las aventuras de la bruja, el gato, el búho, el hombre lobo, cara moco y demás. Cada vez más amargas (¿o soy yo?) pero igual de certeras. Lo de Hanselmann, ni lo duden, no es flor de un día: su obra, a base de ir acumulando páginas, se está convirtiendo en una clarividente crónica de la vida aquí y ahora.


-Chiisakobee (2016) Minetarô Mochizuki. Con un dibujo tan elegante y esencial que no parece que haya una mano humana detrás, Mochizuki nos ofrece una narración donde cada transición entre viñetas parece un milagro.
-Todos los hijos de puta del mundo (2016) Alberto González Vázquez. Recopilando sus obras en El Mundo Today y Orgullo y satisfacción, así, en un tomo, son el reflejo desopilante de nuestras miserias. O sea, que te ríes mucho y sientes vergüenza, todo junto. Menudo putada.


-Tokyo Zombie (2016) Yusaku Hanakuma. Fantástica edición de esta obra absolutamente impredecible y pionera de lo brut y del dibujo feo-bueno que tanto se estila últimamente por occidente. Acojonante.
-El árabe del futuro 2 (2016) Riad Sattouf. Sigue Sattouf con sus crónicas autobiográficas, con su humor habitual, sutil, que aporta ligereza a una historia que parece ir creciendo sola. Qué ganas de que siga...
-El tercer submundo (2016) Kaz. Más real que la realidad, el submundo de Kaz ya tiene tres tomacos como tres soles. Quien diga que es surrealista no tiene ni idea de qué es la vida: la vida es submundo, solo que sin gags. Por que sí, submundo es lo más gracioso que pueden leer ahora mismo.
--> -Paul en el norte (2016) Michel Rabagliati. Otro que sigue con sus crónicas personales, estas más ficcionadas a través del alter ego de Paul. Para mí es como reencontrarme con un viejo amigo, así que siempre tendrá un hueco en mis listas y en mi agenda.

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3. Intrusos (2016) Adrian Tomine. Tengo tantos años que aún recuerdo cuando Tomine era una joven promesa, con sus fanzines autoeditados, cuando no paraban de llamarle el Carver de los cómics... Y bueno, con Carver sí que comparte una característica: da lo mejor de sí mismo en los relatos breves. Y esto es Intrusos: una recopilación de historias cortas donde Tomine, ya un virtuoso, se permite cambios de estilo para aproximarse a cada relato desde la óptica más idónea. Y le sale impecable.

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2. Beverly (2016) Nick Drnaso. Por fin, después de seguirlo por la red durante años, los Fulgencios publican un tomo de Drnaso. Una recopilación de relatos breves donde no sobra ni un trazo, ni una línea de diálogo, donde todo está tan reducido a su esencia que casi parece un esquema: el manual de instrucciones del fin de la civilización occidental.

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1. Paciencia (2016) Daniel Clowes. Clowes es, sin duda, uno de los dos o tres mejores y más grandes autores de cómic en activo. Así que cada obra suya debería ser recibida y leída como un acontecimiento cultural. Aquí no solo no defrauda las expectativas, sino que nos sale con una de sus obras más grandes, más complejas, más personales. Una filigrana espacio-temporal con una carga emocional arrebatadora. Deja un poco de lado su cinismo habitual (quizás la edad y los achaques...) para abrir su corazón en páginas, viñetas, que ya son historia del cómic.

Me encantaron, pero no están en el top-10...
Aluvión Junji Ito (2016) Junji Ito. No hay otra forma de decirlo: aluvión de obras de este maestro de lo desasosegante. Bienvenidas sean, incluso las primerizas, cuando aún no dibujaba espléndidamente y daba unos pocos bandazos.
La luna al revés (2016) Blutch. A la altura de Bluth hay muy pocos autores en activo. Aquí tira por su vertiente más surreal, con una obra más que notable.
Jamilti y otras historias (2016) Rutu Modan. Bueno bueno. Gran dibujo para unas historias que se partan en todo momento del lugar común.
Last Man (2016) Blak, Sanlaville, Vivès. Sigue la mejor obra de acción europea del momento.
Philémon integral (2016) Fred. Edición como dios manda de un hiperclásico europeo. Ya era hora.
María lloró sobre los pies de Jesús (2016) Chester Brown. Otra vuelta de tuerca en la mente obsesiva de Brown. Absorbente.
Juliette (2016) Camille Jourdy. Ligero y precioso. Vale, parece una película de media tarde, pero alguna lectura agradable tenía que recomendar.
Dibujos secuenciales (2016) Richard McGuire. Otra pequeña (de tamaño) maravilla del maestro McGuire. Hay tanto y tan concentrado, tan variado y tan esencial en este tomo que sería ridículo tratar de explicarlo. Pues eso.
--> Heavy 1986 (2016) Miguel B. Núñez. Fantástica crónica de crecimiento y madurez. Odio la palabra entrañable, así que no la diré.