sábado, 27 de septiembre de 2008

:eructos de coliflor [2]


1. Si aquí al lado hubiese un apartado de Libro de la semana (si no lo hay es porque las portadas suelen ser poco significantes), el de ésta sería, por unanimidad del jurado: Ravel, de Jean Echenoz. En este brevísimo tomo, el escritor galo narra de una forma muy sui generis los últimos diez años de vida del genial compositor. En una tierra de nadie entre la biografía y la ficción, esta novela está apuntalada por hechos reales y verificables, rellenando el autor los huecos con su imaginación y su meticulosa y escrupulosa búsqueda del detalle. Una lectura contagiosa, absorbente, vigorosa, que sin hacer excesivo ruido alcanza una profundidad a la que sólo se llega a través de la modestia. El mayor flechazo que he tenido con un escritor francés desde Toussaint.

2. The freakiest show: Mientras desayuno he tomado la fea costumbre de ver Espejo Público; concretamente el apartado de sucesos y charcutería, conducido por la rubia y dos expertos en no sé qué: un tipo canoso con coleta que le da un aire de monitor de Proyecto Hombre, y otro tipo con gesto perpetuo de estar aguantándose un pedo doloroso, que cumplen las funciones de poli malo y poli peor. Para este par, la profesionalidad de todos los jueces está en entredicho (que ambos estén en la calle es un claro indicativo), todas las investigaciones policiales o bien son chapuceras o bien son manejadas por alguien desde la sombra con oscuras intenciones, y todas las penas carcelarias son insuficientes, menos cuando alguien es encarcelado injustamente, en cuyo caso ha sido desmedida. El equivalente chacinero y castizo de Prison Break.

3. Amok: Curioso que consideren un arrebato de locura pasajera un exhimiente: no sé ustedes, pero yo casi prefiero que esté en la calle un tipo que ha planificado meticulosamente un asesinato por motivos crematísticos, que no uno que sufre ataques de locura transitoria en los que se lleva por delante a quien tenga a mano sin ningún motivo o razón. Lo que tengo claro es que en el primer caso yo estoy fuera de todo peligro. No sé ustedes.

4. Los de Cameo (la mejor editora de DVDs del país, para un servidor) nos sorprende con una nueva colección, B-SIDE, descrita por ellos mismos en estos términos: “Recoge una selección de grandes obras cinematográficas poco conocidas en nuestro país, inéditas hasta ahora en DVD, pese a haber sido firmadas por eminentes directores. Con B-Side, Cameo quiere hacer justicia a aquellas grandes filmografías que, por diversas y casi siempre desafortunadas razones, permanecían incompletas.” Encomiable iniciativa, qué duda cabe, que nos permitirá rellenar huecos en las estanterías a base de (buen) cine europeo. Entre lo publicado y lo prometido, encontramos referencias de Doris Dörrie, Volker Schlöndorff, Neil Jordan, Mike Leight o Alan Clarke. Más información en http://www.cameo.es/

5. De la primera hornada, un servidor se ha agenciado El Castillo (de Franz Kafka), del enorme Michael Haneke. Producción de 1997, al igual que su clásico Funny Games, supone ésta una curiosa entente cordiale entre los universos creativos de ambos artitas. Siguiendo de forma estricta el texto del checo (con una recurrente voz en off incluida), Haneke no se aparta un ápice de sus habituales intenciones éticas y estéticas: esta historia sobre la alienación y los entramados sociales es narrada a base de elipsis cortantes, fueras de campo, travellings de seguimiento e interminables planos secuencia, con precisión y sequedad y un humor irónico que no es extraño a la obra del alemán, a poco que uno escarbe en la desasosegante superficie de sus filmes. Sin ser una de sus obras maestras, que no lo es, recomendable sin paliativos.